DEJÁNDONOS ELEGIR, CON LOS QUE NOS QUEREMOS QUEDAR"
enero 11, 2011
enero 01, 2011
ME LLAMO LINETT
Acabo de darme una ducha calentita, me enrollo la toalla al cuerpo y con mucho cuidado para no caer salgo de la bañera.
Me seco primero la parte de arriba la mitad de mujer que soy, de cintura para abajo soy todavía lo que nací, un hombre.
Las tetas me las operé hace algunos años, esperando estoy, a operarme la mitad de mi otro cuerpo, con el que me siento realmente atormentada, pues ese órgano está completamente inutilizado, mi cabeza lo rechaza por completo y lloro cuando me veo.
El pelo me crece con mucha facilidad, me encanta peinarlo, es tan agradecido que cualquier cosa que le hago me queda bien.
Las facciones de mi cara son duras tengo mucho bello que me cuesta tapar, aunque con las hormonas ha desaparecido bastante, aún así se me nota demasiado, más de lo que yo querría.La gente me confunde con un "travesti", pero no, solo soy una mujer en un cuerpo de hombre, que quiere vivir como tal.
Salgo a la calle con la cabeza muy alta, quiero dar la sensación de mujer segura de mi misma, a veces lo consigo, otras quizás me hundo en la miseria cuando veo lo mala que es la gente conmigo.
Las personas que no me conocen me miran como si fuera un bicho raro.
Empiezo a pintarme, el resultado me gusta, todo muy discreto, ocultando imperfecciones de hombre y resaltando mi lado femenino, algo complicado que no siempre consigo.
Me pongo el vestido gris de punto hasta las rodillas, con medias grises y unos zapatos de tacón en negro. Cojo mi abrigo negro de paño y me echo el último vistazo en el espejo del pasillo.
Ahora confirmo yo. No!! No soy un bicho raro!! Soy una mujer con la cabeza en su sitio con un futuro por delante y un pasado que dejó atrás.
noviembre 21, 2010
EL DIA A DIA EN LA VIDA DE LAURA
Laura lloraba sentada en la mesa de la cocina, su tristeza era causada por la desgracia de tener que desprenderse de su residencia.
Se sentía frustrada, confusa y asustada, sin saber que hacer ahora con su vida.
Para colmo no se hablaba con Carmen "su buena hermana".
La última noche que la vio se estaba tirando a Iván, Laura les pilló haciendo el amor como jamás se lo había hecho a ella.
Ahí estaban los dos retozando como animales, cerca muy cerca de ella, sin ningún miramiento desnudos como bebés.
Pensándolo bien se lo merecía pues no les había tratado muy bien a ninguno de los dos. Ya estaba otra vez siendo egoísta.
Aunque lo que vio se le quedaría tatuado en la retina para siempre.
Se terminó el café y se sentó frente al ordenador, pensando como buscar trabajo, tenía que pensar en su familia en su pequeña, tenía que darle lo mejor.
Jaime la ayudaría a encontrar su camino, siempre lo hacía.
No podía negar que estaba triste no le gustaba nada esa sensación pocas veces se encontraba así.
Jaime entró por la puerta, con su pequeña en brazos, a Laura se le cambió la cara.
Era tal la sensación de bien estar que le producía su hija, tenerla en brazos era como una medicina, todos los males se curaban al instante.
Dormida parecía un ángel, clavadita a su padre, los ojos tan grandes con esas pestañas envidiables, su boca era perfecta, como la de una muñeca, todo ello heredado de él, hacían el bebé más lindo del mundo.
A Laura se le caía la baba, Jaime la miraba embelesado, era tan hermosa que hacía que la deseara hasta en esos momentos maternales tan poco eróticos, por otra parte. Así que se avergonzó, cuando ella le miró con dulzura, acercándose a darle un beso.
Se la llevó a la cuna y la dejó dormir tranquila.
Jaime la esperaba en la cocina.
Se había quitado la cazadora negra que tanto le favorecía y estaba preparando la cena, con su delantal, preferido.
- Deja que te ayude. -Le dijo Laura.
- No, sienta, tengo algo que decirte, te voy a preparar la cena más suculenta que jamás hayas probado.
- Como me encanta tu faceta de "cocinillas"
- No te rías de mí que se me puede quemar la cena.
Los dos rieron.
- Si quieres ayudarme abre esa botella de vino y llena dos copas.
Laura saco el vino de una bolsa, llenó dos copas y una se la pasó a él. Dio un sorbo y la dejó sobre la encimera. Aún callado sin decir nada de lo que a Laura quería contarle.
- Jaime quieres decirme ya que pasa.
Jaime se hacía de rogar y Laura nerviosa se había bebido casi dos copas de vino, empezaba a sentirse demasiado bien, ya casi no tenía hambre.
Laura se acercó a él abrazándole por la espalda.
- Laura... Por favor... - Le dijo sin mucho convencimiento.
Laura seguía acariciando a Jaime, que no tardó en corresponder.
Se dio la vuelta y la cogió inesperadamente, le besó en el cuello, mordiendo su oreja que era lo que más le gustaba a ella.
Laura cerró los ojos y desnudó a Jaime poco a poco, dejándole el delantal que llevaba puesto.
El se puso tan cachondo, que pidió que Laura se desnudara para él, mientras debajo del delantal se veía como su miembro se elevaba por momentos.
Laura se desabrochaba los botones de la camisa despacio, se abrió un lado y luego el otro, hasta que se la quitó y la tiró al suelo.
Se quedó en sujetador, Jaime se impacientaba cada vez más, pero Laura seguía con su striptease, para él.
Se bajo el tanga sin quitarse la falda, y se lo tiró a él, que lo cogió, Laura se levantó la falda poco a poco, se fue a la mesa y se sentó en ella.
Jaime se acerco, le quitó el sujetador, y chupó sus tetas.
La atrajo hacía él y la beso en la boca, tremendamente caliente, los dos palpitaban de placer, Jaime no pudo más y la penetró con fuerza.
Laura gritaba en silencio de placer, para no despertar a su hija, Jaime cerraba los ojos y sudaba como un pollo moviéndose deprisa, esperando que ella se corriera antes. Segundos después Jaime descargó su placer en el interior de Laura.
- Está bien... Me vas a decir ahora lo que tenías que decirme. -Dijo Laura jadeando.
- Venga vamos a la cama allí hablaremos más tranquilos.
Laura y Jaime se fueron a la cama, Jaime le contaría todo sobre el futuro que les esperaba, algo que a los dos les haría muy felices.
Se sentía frustrada, confusa y asustada, sin saber que hacer ahora con su vida.
Para colmo no se hablaba con Carmen "su buena hermana".
La última noche que la vio se estaba tirando a Iván, Laura les pilló haciendo el amor como jamás se lo había hecho a ella.
Ahí estaban los dos retozando como animales, cerca muy cerca de ella, sin ningún miramiento desnudos como bebés.
Pensándolo bien se lo merecía pues no les había tratado muy bien a ninguno de los dos. Ya estaba otra vez siendo egoísta.
Aunque lo que vio se le quedaría tatuado en la retina para siempre.
Se terminó el café y se sentó frente al ordenador, pensando como buscar trabajo, tenía que pensar en su familia en su pequeña, tenía que darle lo mejor.
Jaime la ayudaría a encontrar su camino, siempre lo hacía.
No podía negar que estaba triste no le gustaba nada esa sensación pocas veces se encontraba así.
Jaime entró por la puerta, con su pequeña en brazos, a Laura se le cambió la cara.
Era tal la sensación de bien estar que le producía su hija, tenerla en brazos era como una medicina, todos los males se curaban al instante.
Dormida parecía un ángel, clavadita a su padre, los ojos tan grandes con esas pestañas envidiables, su boca era perfecta, como la de una muñeca, todo ello heredado de él, hacían el bebé más lindo del mundo.
A Laura se le caía la baba, Jaime la miraba embelesado, era tan hermosa que hacía que la deseara hasta en esos momentos maternales tan poco eróticos, por otra parte. Así que se avergonzó, cuando ella le miró con dulzura, acercándose a darle un beso.
Se la llevó a la cuna y la dejó dormir tranquila.
Jaime la esperaba en la cocina.
Se había quitado la cazadora negra que tanto le favorecía y estaba preparando la cena, con su delantal, preferido.
- Deja que te ayude. -Le dijo Laura.
- No, sienta, tengo algo que decirte, te voy a preparar la cena más suculenta que jamás hayas probado.
- Como me encanta tu faceta de "cocinillas"
- No te rías de mí que se me puede quemar la cena.
Los dos rieron.
- Si quieres ayudarme abre esa botella de vino y llena dos copas.
Laura saco el vino de una bolsa, llenó dos copas y una se la pasó a él. Dio un sorbo y la dejó sobre la encimera. Aún callado sin decir nada de lo que a Laura quería contarle.
- Jaime quieres decirme ya que pasa.
Jaime se hacía de rogar y Laura nerviosa se había bebido casi dos copas de vino, empezaba a sentirse demasiado bien, ya casi no tenía hambre.
Laura se acercó a él abrazándole por la espalda.
- Laura... Por favor... - Le dijo sin mucho convencimiento.
Laura seguía acariciando a Jaime, que no tardó en corresponder.
Se dio la vuelta y la cogió inesperadamente, le besó en el cuello, mordiendo su oreja que era lo que más le gustaba a ella.
Laura cerró los ojos y desnudó a Jaime poco a poco, dejándole el delantal que llevaba puesto.
El se puso tan cachondo, que pidió que Laura se desnudara para él, mientras debajo del delantal se veía como su miembro se elevaba por momentos.
Laura se desabrochaba los botones de la camisa despacio, se abrió un lado y luego el otro, hasta que se la quitó y la tiró al suelo.
Se quedó en sujetador, Jaime se impacientaba cada vez más, pero Laura seguía con su striptease, para él.
Se bajo el tanga sin quitarse la falda, y se lo tiró a él, que lo cogió, Laura se levantó la falda poco a poco, se fue a la mesa y se sentó en ella.
Jaime se acerco, le quitó el sujetador, y chupó sus tetas.
La atrajo hacía él y la beso en la boca, tremendamente caliente, los dos palpitaban de placer, Jaime no pudo más y la penetró con fuerza.
Laura gritaba en silencio de placer, para no despertar a su hija, Jaime cerraba los ojos y sudaba como un pollo moviéndose deprisa, esperando que ella se corriera antes. Segundos después Jaime descargó su placer en el interior de Laura.
- Está bien... Me vas a decir ahora lo que tenías que decirme. -Dijo Laura jadeando.- Venga vamos a la cama allí hablaremos más tranquilos.
Laura y Jaime se fueron a la cama, Jaime le contaría todo sobre el futuro que les esperaba, algo que a los dos les haría muy felices.
noviembre 10, 2010
HABLEMOS DE... "SU SANTIDAD EL PAPA"
Ese hombrecillo, todo vestido de blanco con sus zapatos rojos. OJO!! de Prada, hechos especialmente para "su Santidad" y siempre son rojos.
Metido en una urna rodante, denominada "Papa Móvil", suena ridículo y más ridículo se le ve a él dentro de tal ridiculez.
Pero es que su vida corre peligro, pues no es la primera vez que a "su Santidad", algún desalmado que no cree en la religión y en toda su parafernalia, ha intentado pegarle un tiro entre ceja y ceja.
"Su Santidad" será tan santo como lo pintan, o también tendrá pensamientos impuros como la mayoría de sus ecuánimes, ovispos, curas, etc, etc... A los que no puede controlar, pero que en sus oraciones siempre están, aunque no sirva para nada, esos sinvergüenzas seguirán haciendo de las suyas.
Al leer esas patrañas que lee, seguro escritas por otro que no es él, no se le entiende ni una palabra parece que no pueda abrir la boca, o que le cueste mover la mandíbula.
Pobrecito, como los elijen tan mayores para que duren poco, el hombrecillo de la urna rodante está ya que no se puede ni mover.
Da miedo y angustia cuando se agacha para besar el suelo que pisa, cosa que no entiendo porque hace, dices "Dios mío" a que no se puede levantar. Que disgusto no podremos verle saludar como una marioneta, metido en su "Papa Móvil"
Un dato curioso, desde Barcelona en su última visita, los homosexuales le quisieron dar una sorpresa de las suyas, se agolparon en la puerta de la Catedral y en el momento que el Pontífice saliera por ella, todos le recibirían con un gran beso homosexual, en la boca.
Ellos mismos dicen que no es una provocación, simplemente las diversas formas de amar.
Los medios dijeron: "Es extraño que en un acto tan noble como besarse todavía se puede considerar hoy en día revolucionario, en el siglo 21".
Es increíble la cantidad de gente que mueve "Nuestra Santidad", cuando viene a España se está hablando de él en todos los medios y programas, sean del corazón o no, por lo menos una semana y media.
Hasta en los anuncio ves, subliminalmente, la figura regordeta, tuneada de blanco con sus zapatos rojos, eso sí de Prada, saludándote. Tú abobado piensas, joder!! me ha parecido ver entre los botes de Colacao, a su "Santidad"
Pero bueno como el mundo no lo va a arreglar él con todas las sandeces que dice, me importa bien poco donde vaya y cuando.
Los que arreglaremos el mundo poco a poco somos los ciudadanos de a pie que con el vivir de cada día tenemos ya bastante, para que venga un señor, (perdón) "Su Santidad" a decirnos como debemos vivir.
octubre 12, 2010
EL DIA A DIA EN LA VIDA DE LAURA
Laura se llevaba las manos a la cabeza, había estado toda la mañana sentada en su despacho, haciendo números, las cuentas no le cuadraban, preocupada por no poder mantenr la residenci por mas tiempo.
Demasiadas facturas pendientes sin poder pagar, con esto de la crisis la gente procuraba ingresar a sus ancianos en residencias públicas, la comodidad y la cercanía se quedan en un segundo plano cuando se trata de ahorrar dinero. Pensaba Laura mientras sorbía un poco de café para entrar en calor.
De pronto oyó unos ruidos muy fuertes detrás de su puerta, inmediatamente después se abrió de golpe, Marta estaba llorando con la cara desencajada, intentando explicar a Laura entre sollozos lo que había ocurrido.
Salió corriendo hacía los fuertes gritos, Marta detrás gritaba desconsolada.
- Marta para ya!! Díme por favor que ha ocurrido.
Marta no podía hablar.
- Victoria, Victoria!! - Gritaba llorando.
Laura se encontraba al lado de Victoria, una anciana encantadora que le recordaba mucho a su querida abuela. Tendida en el suelo, Victoria no se movía.
- Llama a una ambulancia
- Ya está de camino.
- Ahora tranquilizate y dime despacio que a ocurrido.
- Bajaba las escaleras y ha caído rodando no sabemos si se ha tropezado o se ha desmayado. -Le dijo Marta muy nerviosa
Victoria estaba en el suelo incosciente, con un golpe en la cabeza que sangraba demasiado, Laura se asustó.
Cogió una toalla y taponó la herida, sin moverla demasiado.
La ambulancia tardo pocos minutos en llegar, se la llevaron al hospital pero sin muchas esperanzas el golpe había sido demasiado fuerte.
Laura se quedó desolada no podía más entre tantos porblemas económicos sin poder resolver y los ancianos que cada vez eran menos.
El sueño de tantos años y esfuerzo empezaba hacer aguas, tendría que pensar en cerrar la residencia.
Lo primero hablaría con su personal, gente que dejaría en la calle, después de tanto esfuerzo y tanto sacrificio que han compartido su sueño con tanta profesionalidad, eso la daba mucha pena, pero no tenía más remedio.
Después ya pensaría que hacer con su vida.
CONTINURA...
Demasiadas facturas pendientes sin poder pagar, con esto de la crisis la gente procuraba ingresar a sus ancianos en residencias públicas, la comodidad y la cercanía se quedan en un segundo plano cuando se trata de ahorrar dinero. Pensaba Laura mientras sorbía un poco de café para entrar en calor.
De pronto oyó unos ruidos muy fuertes detrás de su puerta, inmediatamente después se abrió de golpe, Marta estaba llorando con la cara desencajada, intentando explicar a Laura entre sollozos lo que había ocurrido.
Salió corriendo hacía los fuertes gritos, Marta detrás gritaba desconsolada.
- Marta para ya!! Díme por favor que ha ocurrido.
Marta no podía hablar.
- Victoria, Victoria!! - Gritaba llorando.
Laura se encontraba al lado de Victoria, una anciana encantadora que le recordaba mucho a su querida abuela. Tendida en el suelo, Victoria no se movía.
- Llama a una ambulancia
- Ya está de camino.
- Ahora tranquilizate y dime despacio que a ocurrido.
- Bajaba las escaleras y ha caído rodando no sabemos si se ha tropezado o se ha desmayado. -Le dijo Marta muy nerviosa
Victoria estaba en el suelo incosciente, con un golpe en la cabeza que sangraba demasiado, Laura se asustó.
Cogió una toalla y taponó la herida, sin moverla demasiado.
La ambulancia tardo pocos minutos en llegar, se la llevaron al hospital pero sin muchas esperanzas el golpe había sido demasiado fuerte.
Laura se quedó desolada no podía más entre tantos porblemas económicos sin poder resolver y los ancianos que cada vez eran menos.
El sueño de tantos años y esfuerzo empezaba hacer aguas, tendría que pensar en cerrar la residencia.
Lo primero hablaría con su personal, gente que dejaría en la calle, después de tanto esfuerzo y tanto sacrificio que han compartido su sueño con tanta profesionalidad, eso la daba mucha pena, pero no tenía más remedio.
Después ya pensaría que hacer con su vida.
CONTINURA...
septiembre 26, 2010
HABLEMOS DE.. ENVEJECER
A la persona que se le ocurrió la mítica frase "la arruga es bella" seguro que no tenía la piel tan tersa y suave como el culito de un bebé.
El envejecimiento es un deterioro de cambio que se da con el paso del tiempo, en un organismo, que conduce a alteraciones funcionales y finalmente a la muerte. En definitiva se define primero como etapa de la vida, después proceso de deterioro con el paso de los años.
Envejecer es un proceso natural de la vida no debemos preocuparnos y mucho menos obsesionarnos por ello.
Ahora, lo malo de envejecer es que la piel te sobra hasta poderte hacer un abrigo con ella, las tetas se te caen hasta las rodillas, el culo toca tus talones, la barriga no deja que veas cosas que tu cuerpo tiene y te olvidas de ellas porque no las ves.
Pierdes pelo, audición y no te puedes reír a lo loco porque los dientes postizos se te pueden caer en cualquier momento, aunque los lleves pegados con el "Corea" ese, que no vale para nada.
Tienes que ir aprendiendo a vivir distinto, hacer las cosas más despacio, a tener más cuidado al andar pues caerse y romperse la cadera no le gusta a nadie.
Cuidarse es importante, no caer en el ocio, aunque descansar y despreocuparse de todo nunca está de más.
Al envejecer no tenemos porque pensar en negativo, todo lo contrario, somos privilegiados, todo lo que hemos vivido, lo que vamos viviendo mientras envejecemos, nos hace ser mas sabios.
En nuestro país la esperanza de vida aumenta con el paso de los años. Según la OMS en el siglo XX, la esperanza de vida al nacer a aumentado 20 años Desde 1950 ahora es de 66 años, para el 2050 aumentará 10 años más.
Esto es malo para nuestras pensiones esas que no vamos a poder cobrar.
No tenemos que resignarnos a envejecer, no es malo, siempre y cuando nuestro corazón sea joven y nunca dejemos de ser niñ@, grandes disfrutando de la vida, de los sueños que nunca es tarde para cumplir, lo más importante acompañados de todas la personas que nos quieren, nos han querido y nos querrán siempre.
Envejecer al lado de tu amor, tu compañer@ de viajes de vivencias, de penas y alegrías, de toda una vida, pavimentada y sólida que es muy difícil destruir, menos lo hará envejecer.
Envejecer con dignidad es lo que todos queremos, no entristecernos porque nos veamos una arruga, o la piel nos cuelgue, a parte de otras cosas. Alegrarnos porque estamos viviendo nuestra vida, la que queremos seguir viviendo durante muchos años a ser posible, acompañados de todas aquellas personas que nos quieren y a las que queremos.
Envejecer; me estoy dando cuenta que no es tan malo, siempre y cuando sea poco a poco y sin sobresaltos, pese a que todo nos cuelgue, nuestro corazón siempre lo mantendremos joven.
septiembre 16, 2010

Llevábamos días sin hablarnos, Leo había tomado la determinación de castigarme o algo así, yo no sabía que sentía hacía mí, eso me desconcertaba, le quería pero no podía ayudarme, nadie podía, nada más que yo misma, pero no era consciente que no podía sola.
Una mañana en la cama me miró a los ojos, su rostro estaba triste, me miraba vacío, sin nada a lo que yo pudiera acogerme, me asusté, como nunca lo había hecho antes, sabía que algo no iba bien.
- Nora, estoy cansado, no puedo con esto. No se, de verdad que siento, quiero quererte pero tú no me dejas. El bebé me importa y tendrá un padre cuando nazca que seré yo eso no lo dudes, pero tú y yo no podemos seguir juntos, así. Quiero alejarme, para pensar en todo esto, siento no poder ayudarte más, pero mientras no quieras o no te dejes ayudar yo no puedo hacer nada.
Me quedé impasible, ante la situación no podía creer que me estuviera abandonando, que me dejara sola en estos momentos, sí quería ayuda, necesitaba gritar pero no salía nada de mi boca.
-Leo, lo entiendo, se que ha sido un infierno, y no puedes hacer más de lo que ya has hecho, ahora lo se. Te necesito y no quiero que te marches, no te vayas por favor. Hazlo por tu hijo.
- No , Nora me marcho.
Subió al dormitorio, donde nunca volveríamos a estar juntos, cogió sus cosas y se marchó.
Me quedé sola y obsesionada, perdiendo mi vida y a todos los que me quieren y a los que quiero.
Pensaba en mi bebé, tenía que recuperarme por mi hijo, verle reír, crecer, llorar, gatear, vivir feliz con él.
Mientras pensaba en todo aquello, empezaron los dolores de las contracciones, después de unos segundos había roto aguas.
Llamé a Leo en seguida, de camino a su nueva vida, que por enésima vez o mas yo no le dejaría comenzar, se dio la vuelta por el camino y me llevó al hospital.
Cuando llegamos Daniela había nacido ya, su carita era la de una niña preciosa, aparentemente sana y con muchas ganas de vivir, pues lloraba a todo pulmón, como diciendo aquí estoy yo, no se hablar todavía pero lloro que da gusto.
Ahora mi niña es mi vida, mi ilusión y mi esperanza, gracias a ella y a todos los que me quieren me han querido y me querrán, he logrado mejorar mi calidad de vida, he podido salir despacio y con paciencia, pidiendo ayuda a gritos, de esta obsesión, siendo fuerte pensando en lo bueno que nos da la vida en la gente que nos quiere y en lo bonito que es vivir.
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