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octubre 13, 2011

MANUELA SUEÑA CON OTRO QUE NO ES RAUL


Hoy me he levantado extraña. Iba por el hospital como flotando. 

Veo sus ojos negros como el carbón, por todas partes, su pelo alborotado se acomoda en mi retina hasta nublarme la visión.
Sus labios los siento junto a los míos.

El estado de mi concentración en el trabajo ha sido mínimo, estaba en otra cosa, obsesionada por lo que soñé anoche.

Ha sido tan real que me da miedo, le he tenido tan cerca que me corta la respiración y me nubla la razón.

Si no supiera a ciencia cierta que ha sido un sueño, algo irreal, diría que es algo que ya he vivido.
Su colonia invade mis fosas nasales.Y el sentido de culpa se acopla en mi alma, dejando desolación en mi corazón.

Ni siquiera se quien es el chico con el que he soñado, pero le tengo aquí presente en mi cabeza, a cada instante pienso en él.

Yo quiero pero no puedo, él me agarra y me besa, su lengua juega con la mía, sus labios se funden con los míos.
Pero yo me aparto y me separo de sus brazos fuertes como rocas.

A mi espalda está su cuerpo inmóvil, mirándome con sus ojos negros, clavándolos en mi espalda, sin decir nada, respirando entrecortado, con pasión, con deseo.

Noto como se mueve hacia mi, noto como se acerca, su calor rodea mi cuerpo, me coge del brazo y me da la vuelta, vuelve a besar mis labios, yo quiero pero no puedo.

Me levanta en brazos llevándome a su cama, allí dejo que mi cuerpo sea amado, acariciado besado tocado y penetrado, flotamos y aparecemos en el suelo.
Me despierto, cachonda perdida, exhausta, no se donde estoy, me he caído de mi cama.

Ahora recuerdo la sensación de mirar a Raul desde el suelo, desconcertada, culpable, queriendo volver a conciliar el sueño para ver sus ojos, sentir sus manos y besar sus labios.

Cuando sonó el despertados a las seis, tuve que darme una ducha fría, salir rápido de casa sin ni siquiera despedirme de Raul.

Antes de que venga a casa le llamaré, necesito oír su voz. Creo...

septiembre 11, 2011

MANUELA: PERDONA PERO NO OLVIDA.

Llego a casa después de una noche dura de guardia.
Un accidente de tráfico en el que se han visto implicados cuatro coches nos ha dado más de un disgusto.


Cuatro víctimas y tres heridos graves ha sido el desenlace de una noche caótica.
Todos corriendo de un lado a otro intentando por todos los medios, salvar cuantas más vidas posibles.


Terminé rendida, deseando llegar a casa y pegarme una hora en la ducha, para que el agua caliente acaricie mi piel curtida por la desolación y la tristeza. Quiero que el agua se lleve toda esa angustia por el desagüe.
Entro en casa y Raúl está despierto, andando deprisa de un lado del salón al otro, menos mal que no es muy grande.
Me asusto. El al verme corre hacia mí, con la cara desencajada, me asusto más aún.


Me abraza y me dice que me quiere. Me entran los siete males, algo no marcha bien.


Nos sentamos en el sofá, expreso deseo de él, yo quiero darme una duchita bien caliente.
Tiene que hablar conmigo. Empiezo a temblar. La conversación empieza mal, termina mucho peor.


Siento que lo que escucho no va conmigo ni con él, no puede ser verdad, la cabeza me estalla y el estómago se me revuelve. No puedo perder los nervios, tengo que terminar de escucharle, para poder creer lo que está diciendo, después le mataré.
Inevitablemente, pierdo los nervios no puedo seguir escuchando más, me levanto, le miro a los ojos que quiero, que me desvelan que él también me quiere a mi, pero no digo nada, porque no puedo.


Quiero odiarle, estoy rabiosa, me retiro de su lado, tengo que controlar esta ira que me remueve las entrañas.


Entonces cuento hasta diez, respirando profundo, intento tranquilizar el alma. La decepción se ha apoderado de mi.
Lo único que me sale es llorar y eso es lo que hago.


Se levanta y me abraza yo le aparto de un empujón. Dice que ha sido un error, que no volverá a pasar. Vuelve a repetir que fue ella quien le besó. Me tapo los oídos, llorando, humillada, cabreada...


Cuando logro tranquilizarme en la medida de lo posible, intento no mirarle, para no verle los ojos, esos ojos que quiero y que me desvelan que él también a mi.
Mi voz temblorosa, le dice que se vaya, ahora necesito estar sola, pensar.
Noto que se levanta dejando un halo de perfume revoloteando por el comedor y un lo siento apuñalando mis oídos.
Oigo que abre la puerta y se va, el silencio invade mi casa.
Ahora podré ducharme y el agua caliente se llevará por el  desagüe mas que tristeza por vidas que se han ido, también se irá por el desagüe, toda mi confianza por el hombre al que amo.


Se que puedo perdonarle pero me pregunto: Podré olvidar??

abril 29, 2011

MANUELA; SIENTE NO ES DE PIEDRA.



Hoy le he cosido una brecha de cuatro centímetros a un niño de diez años.


Lo hago a menudo, pero hoy ha sido diferente. Ese niño tenía los ojos perdidos, sin vida, con miedo. Su rostro no decía nada y de su boca tampoco palabra alguna.


Le he dado una chuchería de esas con forma de coche de carreras, a todos los niños les encanta, él lo ha mirado sin cambio en su expresión y se lo ha metido en el bolsillo de su pantalón.


Su madre llora, realmente no se porque, me temo que la brecha ha sido cosa de ella y el niño la observa de reojo. Su  miedo traspasa la habitación y la histeria de la madre inunda el hospital. Hemos tenido que llamar a seguridad.


Rápidamente nos ponemos con el protocolo en estos casos. La madre no volverá a ponerle la mano encima a esta criatura. Ella lo niega todo como es normal, pero el historial del niño es evidente.
Conozco a Raúl desde que éramos pequeños, nuestra infancia fue realmente feliz, la de los dos. Nuestros padres nos cuidaban, protegían y mimaban. Eso es lo que debe hacer un padre, proteger a su hijo.


Hoy he hablado con el cien veces su voz me relaja cuando estoy nerviosa o disgustada, me hace reír y todo lo malo desaparece como el humo.


Esta noche cenaremos pollo a la plancha, una ensalada y no hablaremos de nada. Haremos el amor hasta las tantas. 
Me encanta el sexo con él. Siento sus manos como recorren mi cuerpo, haciendo que se me ponga la piel de gallina.


Sus besos son suaves que se vuelven mas intensos según nos vamos poniendo caliente.
Me abraza, me chupa y me mueve acompasadamente. Cuando está dentro de mi, siento que estoy en otro mundo, en un sitio limpio, cálido y vuelo, me elevo hacia las nubes recorriendo el cielo azul con los ojos cerrados, sintiendo la brisa en mi cuerpo desnudo y placenteramente me dejo llevar.


Nos corremos al mismo tiempo, cansados y sudando nos abrazamos, tumbados uno junto al otro, con una sonrisa en la boca.




Nos miramos y volvemos a besarnos cogidos de la mano nos quedamos dormidos.


Antes de que acabe mi turno volveré a llamarle, necesito oír su voz.

marzo 27, 2011

MANUELA PIENSA LUEGO EXISTE



Me duele la rodilla izquierda, siempre he tenido problemas con esta maldita rodilla y no se porque.


Desayuno un café, por supuesto con un cigarro. Ya se que no es muy saludable pero a estas horas, no me entra bocado alguno.


Hoy hace sol, el sol me encanta me da vida, odio esos días nublados en los que parece que el día es tarde, la tarde noche y la noche es mas noche todavía. Peor aún cuando llueve. Es tan incomodo que llueva, nunca se que ponerme cuando llueve. Minifalda no, porque da cosa mojarse las piernas, si solo llueve vale, pero si llueve y hace frío, la hemos cagado, abrigo hasta los pies y los vaqueros con las botas, si son de agua mejor.
Hoy, he dormido sola, porque ayer Raul y yo tuvimos esa discusión de un día si y otro también. 


El quiere que vivamos juntos pero yo no.
No entiende que no estoy preparada. Vamos que no quiero que nadie invada mi espacio. Llevo años viviendo sola y así quiero seguir.
Parecerá que no le quiero pero no, le adoro, se que es el hombre de mi vida, me gusta vivir el presente. Y lo que necesito ahora es vivir sola.
Pienso que si vivimos juntos después de un tiempo querrá más cosas como que nos casemos, por ejemplo, luego tener hijos, le encantan los niños, yo por el contrario no tengo instinto maternal. Todo esto es algo con lo que yo no cuento ni pienso, no sería vivir el presente.


Odio discutir con él, porque me vuelvo apática y todo me cuesta mucho más. En el trabajo no me concentro, me paso las horas pensando en su sonrisa, en sus ojos negros y en sus besos.
Hoy me espera un día de trabajo intenso, entonces mi cabeza estará ocupada, en otra cosa que no sea él.


Antes de irme le llamaré, necesito oír su voz.