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mayo 28, 2010

AMELIA




Oigo ruidos. Ya vienen, es tan temprano, ni siquiera ha salido el sol, no puedo moverme y el pañal está sucio, espero no me hagan daño al levantarme, tengo el cuerpo dolorido.

Tengo ochenta años. Me llamo Amelia y mientras estoy en la cama a oscuras, recuerdo el día que llegué aquí.

Me levanté un día de tantos, contenta por estar con mi hija mayor, mis nietos me dan la vida, aunque son unos trastos yo les quiero y ellos a mi.

Con ellos se hacen los días mas llevaderos, desde que mi esposo nos dejó, a mi, sobre todo muy, muy sola y triste. Vivo con ellos.

"Madre, nos vamos a la peluquería, necesitas que te corten el pelo".

Entramos por aquella puerta, que no era la peluquería, soy vieja pero no tonta, me quedé petrificada sin poder hablar, sólo quería gritar, salir corriendo.

Todo me daba vueltas, mi ser se quedó entre la calle y el marco de aquella puerta.

Abandonada quedé, mirando como mi hija se iba, dejando en aquel lugar a su madre, que le había dado la vida, ayudado en los peores momentos, amores, desamores, la cuidé cuando era niña, pasé la adolescencia con ella, intentando comprenderla aunque a veces no lo consiguiera, la protegí en la madurez, soy su madre ¿Qué hago aquí?

Los ojos se me llenaron de lágrimas, desde entonces nunca se me han secado.

Me siento como una carga, un estorbo, algo que nadie quiere.

Sentada en esta silla de ruedas, recordando cuando me senté en ella por primera vez, sin saber si algún día me levantaré de nuevo viendo a la gente que pasa, sintiendo lo mismo que sienten ellos, llevando la carga del tiempo vivido, llorando por los recuerdos que ya no recuerdo.

Grito en silencio que me quiero ir, pero nadie me oye, sufro por haber envejecido, por no tener fuerzas y haber perdido las ganas de vivir.

Estoy cansada, mis huesos frágiles me duelen cada vez más, la vista me falla no pudiendo ver todo lo hermoso de este mundo, he perdido audición, para poder oír el canto de los pájaros, que me despertaban de madrugada.

Mi cuerpo se deteriora, tengo ganas de descansar, dormir y no despertar. Si lo hago me gustaría que fuera al lado de mi querido esposo, la persona que más feliz me ha hecho, más me ha querido, me ha dado la vida más adorable que una mujer puede desear. Al dejarme sola se llevó con él mi corazón, mi alma entera, la vida que los dos formamos y que ahora no existe.

Salgo de ésta angustia en el momento que veo a mis nietos, con ellos se me olvidan todos estos sentimientos tristes, de tanta soledad y miro a mi hija y la perdono por haberme dejado aquí, haberse desprendido de mí, como si de un trapo viejo se tratara. Pero es mi hija y la quiero.

Me siento cansada, necesito dormir, los ojos se me cierran, me sumo en un profundo sueño.
De pronto estoy bien, ando, me levanto de esta horrible silla. Camino ágil.
A lo lejos veo a alguien, mis ojos se han secado, el corazón me late alegre, sonrío, allí esta: el hombre de mi vida, mi querido esposo.

Nos miramos como la primera vez que nos conocimos, se acerca a mí, me abraza, arropándome entre sus fuertes brazos.

A partir de ahora siempre estaremos juntos, abrazados me quedo pegada a él y nos vemos flotando entre las nubes.

mayo 27, 2010

EL DÍA A DIA EN LA VIDA DE LAURA CAPITULO 14º


Laura llegaba agotada de la residencia entrar por la puerta le hacía sentirse mejor, después del día que había tenido, necesitaba relajarse, sentarse tranquila, cenar algo ligero y meterse en la cama, después de una buena ducha.

Amelia una de sus ancianas preferidas, había muerto, se le grabó el rostro de ella en la cabeza, cuando la miró, se la veía tan feliz, una pequeña sonrisa dibujaba su boca. Desde que su marido falleció, Amelia sólo pensaba en irse con él. Ahora por fin estaban juntos.

Laura no podía más que estar triste, a pesar de la pena que sentía Amelia, por la muerte de su marido, era una mujer encantadora, amable y cariñosa.

Laura miró por toda la casa, buscando a Iván sin acordase que ya no estaba.

Cuando habló con Iván y le contó todo lo que sentía hacía él y sobre todo lo que ocurrió con Jaime, se enfadó mucho, aún más cuando le dijo lo del niño.
Cogió sus maletas y sin mediar palabra dejó la casa.
Laura nunca sabría lo que pensaba de ella o que sensaciones había tenido desde el accidente, la verdad que Laura no se lo había preguntado nunca, tenía cosas más importantes de las que ocuparse.
Ahora se daba cuenta de lo egoísta que había sido con él.
Sólo vio sus ojos encendidos por la ira, la repulsión decepción y la angustia de verse humillado.
Perderla de vista es lo que probablemente querría.
Mientras se iba, Laura se quedó impresionada por su agilidad, lo bien que le había sentado la rehabilitación, con las muletas se manejaba de maravilla.

Llamaron a la puerta, Carmen entró corriendo y se tiró de un salto en el sofá.

- Hola. ¿Que tarde has vuelto? No he conseguido localizarte en todo el día.
- Cosas del trabajo. He estado muy liada. Tu, ¿Qué tal?
- He recibido una llamada de mamá. - Carmen parecía muy contenta.
- Dime Carmen me tienes en ascuas.
- Pablo se casa. ¿Qué te parece? Nuestro hermano pequeño se nos casa. - Carmen estaba pletórica.
- Es una noticia fantástica. ¿Cuando es el acontecimiento?
- Será en dos meses. Pablo nos llamará para darnos más detalles.

Cuando Pablo nació a sus padres, les pilló por sorpresa, ya se habían conformado con Laura y Carmen, pero tuvo una gran acogida entre sus hermanas pues era como un muñeco para ellas, se lo pasaban bomba, cuidándole.
Pablo llevaba viviendo con Angel casi tres años, eran amigos de toda la vida, antes de que sus vidas cambiaran para siempre se dieron cuenta de que no podían vivir el uno sin el otro.
Angel se fue con Pablo a Argentina donde empezaron
una nueva vida juntos.

Laura se tomaba una ensalada, mientras miraba el tostón de la tele, sonreía de felicidad. Una buena noticia, su hermano, ese niño que tuvo en brazos, que mimaba y quería con locura, se iba a casar.
Envidiaba la relación que mantenían, su complicidad, su sentido del humor, ese amor que tenían el uno por el otro, ella nunca lo tuvo con Iván, ni siquiera con Jaime, aunque se aproximaba más.

Terminó de cenar y por primera vez en muchos meses, se metió en la cama, entre sábanas blancas y se quedó profundamente dormida.
Segura de que no echaría de menos el vacía al otro lado.

CONTINUARÁ...

mayo 25, 2010

HABLEMOS DE... ADOLESCENTES


Todos pasamos por esa complicada etapa. Estamos despistados con ganas de comernos el mundo, aunque más bien el mundo nos come a nosotros.

No hace mucho nuestras madres todavía nos limpiaban los mocos con lo primero que pillaban, pero cuando somos adolescentes no tenemos mas remedio que limpiárnoslos nosotros con lo primero que pillamos, la manga de la camisa por ejemplo.

Cuando somos adolescentes tenemos la habilidad de enfadarnos por todo, de sentirnos incomprendidos y de no saber, mejor dicho no querer escuchar.

Todos están en contra nuestra, no nos fiamos de nadie sólo y exclusivamente de nuestros amigos que con el paso de los años te vas dando cuenta que no lo son tanto. (En algunos casos, en otros amigos para toda la vida)

Nuestras frases favoritas son:
¡Que asco!
¡Qué ganas tengo de ser mayor de edad para irme de ésta casa!
¡Os odio!
¡Es qué no os enteráis de nada! (Entre otras)

Nuestros padres hacen lo imposible por saberlo todo de nosotros, nos siguen al "insti", por miedo a que hagamos "pellas" o para conocer a la gente con la que nos juntamos que no les hemos querido presentar, y seguro que no les gusta un pelo.

Cuando somos niños y tenemos uso de razón, queremos ser adolescentes, llegamos a la adolescencia, soñamos con ser adultos, para hacer lo que nos de la gana, pero no es así, pues nos damos cuenta que tenemos más responsabilidades aún. Entonces nos viene a la cabeza cuando éramos jóvenes con ganas de vivir, de probarlo todo, hacer cosas que no están bien, cosas nuevas, esa etapa de nuestra vida donde nos lo pasamos "que te cagas" realmente donde hicimos lo que nos dio la gana, diciéndoles a nuestros padres una cosa y haciendo después otra.

Y sin querer pensamos "quien tuviera dieciseis años otra vez".

Aunque somos conscientes que cada etapa de la vida tiene sus cosas buenas. Por supuesto también malas.


mayo 24, 2010

EL DÍA A DIA EN LA VIDA DE LAURA CAPITULO 13º


Laura no había encontrado el momento para hablar con Iván, quizás por miedo a su reacción, ella lo había pospuesto demasiado.
Por suerte el embarazo no se le notaba demasiado, todavía, pero ya habían pasado cuatro meses y empezaba a crecerle la barriga.
Aunque lo disimulaba como podía, Iván no tenía ni idea de su estado, menos aún que el niño no fuera de él.
Llevaban tanto tiempo sin tocarse, sin estar juntos, seguía tan enfadado con el mundo, que ni siquiera se daba cuanta de la presencia de Laura en la casa.

Detrás de la mesa de su despacho, Laura firmaba unos papeles, cuando, alguien llamó a la puerta.
No la dio tiempo a contestar cuando levantó la cabeza, su expresión cambió de repente, se quedó estupefacta, petrificada en la silla, sin poderse mover, casi no podía respirar, se la pasaron por la cabeza tantas cosas que no supo reaccionar.

- Hola, Laura. - Dijo Jaime muy serio, casi sin atreverse a entrar.
- ¿Qué haces aquí? Como puedes presentarte así como si nada.
- Deja que te explique, necesito hablar contigo, creo que tu también tienes algo que decirme. ¿No?
- El tiempo de hablar ya pasó, el día que desapareciste, dejándome una simple nota...
- Laura yo te quiero. - Interrumpió Jaime.

Laura se calló de inmediato, deseando en el fondo que fuera verdad, queriendo a la vez estrangularle por haberla dejado tan sola y enfadada, sentimiento que aún seguía teniendo hacía él, no sería tan fácil que la convenciera. O tal vez sí.

- Laura he vuelto, estoy aquí para seguir contigo, me he enterado que llevas en tu vientre un hijo mío.
- ¿Quién te lo ha dicho? Carmen verdad. -Gritó Laura alterada.
- Eso no importa ahora, el caso es que lo sé, necesitamos hablar de todo lo que ha pasado, te lo explicaré si me dejas.
- Estoy muy ocupada, cierra la puerta al salir.

Jaime miraba a Laura que había bajado la cabeza hacía sus papeles, comprendía que estuviera así, por eso dio media vuelta y cerró la puerta.

Marta vio a Jaime salir del despacho, se apresuró a su encuentro, estaba deseando verle, aunque hubiera sido ella la que le apartó de su lado y del de Laura.

- ¿Cómo estás? ¿Tu mujer y tus niñas bien? - Dijo Marta con retintín.
- Mejor que tú, mala pécora. Ya no tienes de que preocuparte, se lo he contado todo, me ha pedido el divorcio, eso sí, pero ahora podré estar con ella, por supuesto a ti no quiero ni verte.

Marta se desmoronó por dentro, sabía que estaba haciéndolo muy mal, pero no le importaba nada, sólo ver a Jaime estar lejos de Laura.
Le había salido mal la jugada, tenía que aprender a cerrar la boca. Pero le quería tanto, se le vino a la cabeza que Laura no debería enterarse, sino la despediría.

Detrás de la puerta que Jaime cerró, se encontraba una llorosa Laura, aunque no sabía muy bien si lloraba de rabia o de alegría, cogió la nota que tan desecha estaba y la tiró a la papelera.
Se detuvo a pensar en ellos, en la vuelta de Jaime en lo que le había dicho, y se estremeció, sí, lloraba de alegría por haberle visto, porque las palabras que oyó de su boca cuando dijo que la quería, la llenaron de gozo.
Hablaría con él, pero ahora mismo, quería que sufriera un poco, ella daría el paso cuando fuera conveniente.
Entonces volvió a la realidad de su vida, que cada vez le gustaba menos, Iván ocupó su cabeza, esta vez, pensando que el momento de decirle toda la verdad había llegado.

CONTINUARA...

mayo 20, 2010

HABLEMOS DE... POLITICA


Cada vez que vemos las noticias, se lee el periódico o simplemente nos dan información.
Hablan de lo mal que va el país, de la economía, del paro, que si nos van a subir los impuestos, etc...
Nos preguntamos que harán los políticos, causantes de todos estos males, en los sofás de sus casas comodones, con sus cochazos color "aceituni", que valen un pastón, sus enormes casas a todo confort.
Seguramente, con una risita de medio lado, pensarán en como al día siguiente, gastarse nuestro dinero, en otro coche, esta vez de otro color que no sea "aceituni", en ropa cara o en una piscina climatizada para su enorme jardín, entre otras cosas, más o igual de caras, que seguro que no necesitan.
Mientras los "curritos" de andar por casa, que somos lo que les pagamos, todos esos caprichos inútiles, innecesarios para disfrutar de la vida, con nuestros
odiados impuestos, ironías de la vida, que cuando peor estamos nos suben para que paguemos más, (no entiendo muy bien esa política).
El caso es que, nosotros los ciudadanos de a pie, no podemos mantener nuestras humildes viviendas, que a la mitad de cambio nos están echando de ellas, perdemos nuestros trabajos o no lo encontramos y por supuesto vamos en metro o autobús, porque no nos da ni para un coche de segunda, tercera o cuarta mano.
Pero bueno, nos da igual, porque en España se vive muy bien, seguiremos votando y equivocándonos y los políticos, seguirán mangoneándonos y nosotros nos dejaremos mangonear.
Pese a que todos nos quejamos, no ponemos solución, permitiendo que nos engañen, nos roben y nos manipulen.
Pues pensamos que éste desastre, tarde o temprano se arreglará.

mayo 18, 2010

EL DÍA A DIA EN LA VIDA DE LAURA CAPITULO 12º


Laura llevaba la nota a todas partes, esa nota que había leído tantas y tantas veces.

"Lo nuestro se acabó, necesito cambiar de aires, te he querido pero ahora mismo, no se lo que siento por tí. Jaime."

Se sabía de memoria todas y cada unas de las palabras de la maldita nota, no comprendía nada en absoluto.

Entró en la casita del jardín donde su hermana leía el periódico, acomodada en la mesa de la cocina saboreando un delicioso café.

- Laura, ¿Qué pasa?
- Carmen no puedo más, tengo que hablar con alguien, sino me volveré loca.
- Dime que ocurre, te escucho, pareces disgustada.

Laura lloraba, no podía pronunciar palabra alguna, hasta que se calmara. Carmen se levantó a prepararle un café.

- Quieres que te cuente como ha sido mi vida desde que me casé, así todos tus problemas serán insignificantes al lado de los mios, te lo aseguro.
- Tengo un problema gordo, mejor dicho varios.
- Está bien me callo, dime. - Animó Carmen a su hermana Laura.
- Carmen estoy embarazada. - El tono de su voz fue tan flojo que Carmen a penas la oyó.
- ¿Cómo dices?
- ¡Qué estoy embarazada! - Gritó esta vez a todo pulmón.
- Pero eso es bueno. ¿No?
- Sí, si fuera de Iván, pero no lo es.
- ¡Qué dices! ¿De quién es Laura?
- De Jaime, te he hablado de él.
- Ya se, tu gran mano derecha, por lo visto algo más que eso.
- Carmen, no estoy para sarcasmos, me siento fatal y lo peor no es eso.
- ¡Ah! que hay más.
-Sí, no se donde está se ha ido y sólo me ha dejado esta nota.

Carmen abrió el papel que estaba medio roto por el sudor de sus manos y casi lo rompe.

- No hace falta que lo leas, tengo las palabras metidas en la cabeza, me va a estallar.
- No será que ha tenido miedo por lo del embarazo.
- Carmen no lo sabe, no me dio tiempo a decírselo.
Carmen comprendía como se sentía su hermana, debía consolarla pero no sabía cómo, ella había pasado momentos insufribles, pero ahora le importaba Laura lo estaba pasando fatal.
Se levantó de su asiento, hacia su hermana que lloraba sin control, la cogió la cara con las dos manos y con todo el cariño del mundo, la miró a los ojos, que se encontraron, encendidos por el llanto, las dos vieron la tristeza en ellos, la pena que fluía de entre las lágrimas, su angustia y la soledad que habitaba dentro de sus corazones.

CONTINUARA...

mayo 14, 2010

HABLEMOS DE... ¡ATLETIC, ATLETIC, ATLETICO DE MADRID!

Que mejor día hoy para hablar de futbol, cuando todavía tenemos la felicidad en la cara por el gran acontecimiento.

La copa que se ha llevado el Atlético a sus vitrinas.
Sufriendo hasta el último minuto, nuestros cuerpos saltaban del sofá las veces que el balón se acercaba a la portería, tanto de unos como de otros.

Alegría inmensa cuando en la prorroga, a falta de unos minutos, para que el partido llegara a su fin, el gol dio la victoria a nuestros chicos, bien merecida, más en la primera parte que en la segunda.(pero eso entre nosotros)

Comprendo a los forofos del Atlético su entusiasmo su dedicación, para con su equipo, esa afición que aún en los peores momentos, ha estado ahí.

Eso es lo que se llevan ahora, la recompensa de ver a su equipo, de toda la vida, levantar la copa que tanto esfuerzo y tantos años les ha costado conseguir.

Generaciones de abuelos, padres e hijos, que son del Atlético de Madrid, lo serán siempre.
Bufandas roji-blancas, sobre los hombros, de sufridores orgullosos, que sienten esos colores como suyos.


POR ESO AUNQUE SEA DEL REAL MADRID QUE NO ANTI.ATLETISTA.
¡AUPA ATLETIC! Y FELICIDADES.