El tiempo lo cura todo??
Lo único que hace es aparcar el dolor entre las heridas aún sin cerrar del corazón.
Ahora después de esos días, semanas, meses y años sin ti, nos da miedo no recordar tu cara al sonreír, olvidar tu olor, que aún incrustado en nuestras fosas nasales, se disipa, con el paso de los años.
No poder oír tu voz, nos quita la poca cordura que nos quedó cuando te fuiste.
Sólo nos quedan los recuerdos que hemos vivido juntos, los buenos y los malos momentos, que llevaremos siempre grabados en nuestras retinas.
El corazón todavía roto, se va recomponiendo poco a poco, salvando así tantos años sin ti, sigue dolorido, con ganas de curarse, para así poder disfrutar de todos a los que queremos, ellos tu legado.
Así que, no te tendremos, por desgracia para siempre, pero con lo que tu nos enseñaste, podemos disfrutar de lo que nos trae la vida, dejándonos como herencia las ganas de vivir que tu tenías.
Aunque mejor sería hacerlo contigo.
FELIZ DÍA DEL PADRE, PAPÁ
marzo 19, 2012
febrero 01, 2012
ME LLAMO DANIEL
Suena la sirena a las seis de la mañana.
Me despierto en mi cama y no se donde estoy. Pasados unos segundos lo recuerdo, se me encoge el corazón, pero sigo adelante, resignándome, asumiendo las consecuencias de mis actos.
Me ducho rápido, pues el agua fría llega antes casi de que me pueda quitar el jabón.
Desayuno en el comedor con todos los demás. La bazofia que dan es como la mierda de rata, que corretea por aquí, la como simplemente por comer.
Aquí soy un privilegiado, gracias a la carrera de económicas que me costó sudor y lágrimas sacar.
En mi mesa cutre llena de papeles intento ajustar presupuestos y llevar las cuentas ingeniándomelas para que no sobre ni falte un euro.
A las once me tomo un café y me fumo un cigarro, mientras pienso en lo que me ha traído aquí.
Hay veces que me duele el pecho y no puedo respirar, miro a mi alrededor y la vista se detiene entre los barrotes y el mundo exterior.
Soy culpable, soy culpable por amar, por querer hasta la locura.
Culpable de quererle y también de odiarle, de matarle, de querer hacerlo y haberlo hecho.
Mis manos huelen a sangre que se ha ido incrustando en los huecos de las lineas de mis huellas dactilares, para siempre.
Mi retina grabó su rostro sin vida, vacío, como mi alma. No pude separarme de su cuerpo inerte, inmóvil, de repente desee devolverle la vida que le arrebaté, la sonrisa, sus besos sobre mi, demasiado tarde.
No volveré a verle reír, ni sus fuertes brazos rodearán mi cuerpo. Tampoco el de otro...
Cuando pude reaccionar y volver a la realidad, me encontré entre barrotes, privado de libertad, pagando mi condena, por haber amado, por haber querido con locura.
Y aquí permaneceré hasta cumplir el castigo.
Volvería hacerlo una y mil veces mas.
Me despierto en mi cama y no se donde estoy. Pasados unos segundos lo recuerdo, se me encoge el corazón, pero sigo adelante, resignándome, asumiendo las consecuencias de mis actos.
Me ducho rápido, pues el agua fría llega antes casi de que me pueda quitar el jabón.
Desayuno en el comedor con todos los demás. La bazofia que dan es como la mierda de rata, que corretea por aquí, la como simplemente por comer.
Aquí soy un privilegiado, gracias a la carrera de económicas que me costó sudor y lágrimas sacar.
En mi mesa cutre llena de papeles intento ajustar presupuestos y llevar las cuentas ingeniándomelas para que no sobre ni falte un euro.
A las once me tomo un café y me fumo un cigarro, mientras pienso en lo que me ha traído aquí.
Hay veces que me duele el pecho y no puedo respirar, miro a mi alrededor y la vista se detiene entre los barrotes y el mundo exterior.
Soy culpable, soy culpable por amar, por querer hasta la locura.
Culpable de quererle y también de odiarle, de matarle, de querer hacerlo y haberlo hecho.
Mis manos huelen a sangre que se ha ido incrustando en los huecos de las lineas de mis huellas dactilares, para siempre.
Mi retina grabó su rostro sin vida, vacío, como mi alma. No pude separarme de su cuerpo inerte, inmóvil, de repente desee devolverle la vida que le arrebaté, la sonrisa, sus besos sobre mi, demasiado tarde.
No volveré a verle reír, ni sus fuertes brazos rodearán mi cuerpo. Tampoco el de otro...
Cuando pude reaccionar y volver a la realidad, me encontré entre barrotes, privado de libertad, pagando mi condena, por haber amado, por haber querido con locura.
Y aquí permaneceré hasta cumplir el castigo.
Volvería hacerlo una y mil veces mas.
diciembre 06, 2011
MANUELA:LLORA LE DUELE EL ALMA
La verdad es que hoy he pasado el día más horrible de toda mi existencia. Esta mañana me he levantado tan tranquila, me ducho con agua calentita, pues a esas horas hace frío.
Miro a Raúl desde los pies de la cama y me enternece verle dormido como un bebé.
Me visto deprisa y salgo de casa para ir a trabajar, eso un día normal, cuando llego todo es un caos, pero no va conmigo.
No es que, no me influyan las desgracias de los demás, pero con este trabajo que yo tengo, hay que aprender a desconectar.
Algo pasa, pienso, algo malo, pues no es normal que a uno le llamen para presentarse urgentemente, a no ser que se haya cometido un error grave, o algo peor.
Llego con el corazón en un puño, colorada como un tomate por el carrerón que me he pegado, sudando como un pollo, y con la carne de gallina, por el temor a lo que no se.
Sólo mirarla se que ha ocurrido algo. Y también se a quién.
Me dice cuando se calma un poco, que mi padre está en la UVI, una angina de pecho le ha roto por dentro, el dolor era tan grande que sentía como su pecho podía salirse de su cuerpo.
Cuando entro en la habitación llena de aparatos, para controlar su estado, le miro, él también lleno de tubos pero consciente, me mira. Intenta sonreír y lo consigue, yo le devuelvo la sonrisa, aunque por dentro esté desarmada, vacía, asustada y deseando que termine el día para despertar de esta pesadilla.
Me acerco a su cama, le cojo la mano y se la beso, él me aprieta fuerte todavía le quedan fuerzas y con sus ganas de vivir seguro que sale de esta.
Le dejo descansar una enfermera me echa de la habitación, cosa que entiendo y me voy, no sin antes mirarle y decirle con mis ojos tristes, casi llorosos, pero no del todo para no asustarle más, que va a salir bien, que dentro de poco estará comiendo como a él le gusta, disfrutando de su mujer y de sus dos hijos, llenando de vida todos los lugares por donde pasa y gozando de todo como solo él sabe.
Ahora estoy en mi sofá con una taza calentita de té, antes de irme a la cama, llamaré a Raúl, necesito oír su voz.
noviembre 13, 2011
FRASE DE LA SEMANA
"Lo peor y más peligroso del que duerme es creer que está despierto y confundir sus sueños con la realidad."
Anthony de Mello
Anthony de Mello
noviembre 09, 2011
noviembre 01, 2011
FRASE DE LA SEMANA
"El amor es inocente, libre y apasionado.
No lo descuides o se volverá, listo, perverso y desconsiderado"
RIY.
octubre 13, 2011
MANUELA SUEÑA CON OTRO QUE NO ES RAUL
Veo sus ojos negros como el carbón, por todas partes, su pelo alborotado se acomoda en mi retina hasta nublarme la visión.
Sus labios los siento junto a los míos.
El estado de mi concentración en el trabajo ha sido mínimo, estaba en otra cosa, obsesionada por lo que soñé anoche.
Ha sido tan real que me da miedo, le he tenido tan cerca que me corta la respiración y me nubla la razón.
Si no supiera a ciencia cierta que ha sido un sueño, algo irreal, diría que es algo que ya he vivido.
Ni siquiera se quien es el chico con el que he soñado, pero le tengo aquí presente en mi cabeza, a cada instante pienso en él.
Yo quiero pero no puedo, él me agarra y me besa, su lengua juega con la mía, sus labios se funden con los míos.
Pero yo me aparto y me separo de sus brazos fuertes como rocas.
A mi espalda está su cuerpo inmóvil, mirándome con sus ojos negros, clavándolos en mi espalda, sin decir nada, respirando entrecortado, con pasión, con deseo.
Noto como se mueve hacia mi, noto como se acerca, su calor rodea mi cuerpo, me coge del brazo y me da la vuelta, vuelve a besar mis labios, yo quiero pero no puedo.
Me levanta en brazos llevándome a su cama, allí dejo que mi cuerpo sea amado, acariciado besado tocado y penetrado, flotamos y aparecemos en el suelo.
Ahora recuerdo la sensación de mirar a Raul desde el suelo, desconcertada, culpable, queriendo volver a conciliar el sueño para ver sus ojos, sentir sus manos y besar sus labios.
Cuando sonó el despertados a las seis, tuve que darme una ducha fría, salir rápido de casa sin ni siquiera despedirme de Raul.
Antes de que venga a casa le llamaré, necesito oír su voz. Creo...
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